Los lujos son para los ricos

Published on June 28, 2014.

LD-TV-–-Libertad-DigitalSucede con la eventual explotación de los yacimientos petrolíferos situados cerca de las Canarias lo mismo que en muchos otros ámbitos de la vida social, que la hipocresía, el doble rasero y la irracionalidad afloran de forma que produce un sonrojo de difícil calificación. La contestación pública en este caso constituye un clásico ejemplo de lo que los anglosajones conocen como fenómeno NIMBY, acrónimo de la expresión “Not In My Back Yard“, no en el patio de mi casa. En castellano disponemos también de un acrónimo para denotar este comportamiento: SPAN, significando en este caso “Sí, Pero Aquí No”.

No es nuevo, es un fenómeno recurrente que tiene lugar siempre que se intenta implantar en algún sitio concreto una nueva tecnología, instalación o avance que la sociedad considera como un riesgo. La hipocresía aparece porque los mismos colectivos que protestan contra esa implantación disfrutan en realidad de los beneficios de esa denostada tecnología. Tenemos claros ejemplos en las antenas de telefonía móvil, las cárceles, las centrales nucleares, los vertederos de basuras o los hornos crematorios. Nadie los quiere cerca, pero todos tenemos móvil, no queremos que los delincuentes anden sueltos por la calle, queremos tener electricidad barata en casa, que la basura nos la quiten de la vista y que nos incineren al fallecer, si así lo hemos decidido. Queremos que todas estas instalaciones existan. Sí, Pero Aquí No, no al lado de mi casa.

Esta doble moral se articula de la única forma en la que estas cosas se pueden ejecutar: manipulando a la opinión pública apelando al pathos, al miedo que se nutre de la desinformación alentada por los intereses creados. La letanía apocalíptica se repite una y otra vez, al estilo Goebbels, hasta convertirse en una verdad absoluta, en un mantra indiscutible, muestra inequívoca del relativismo que nos asola. Todos recitan el argumentario al pie de la letra, todos se saben el discurso. Pero cuando todos dicen lo mismo, suele ser porque todos leen y escuchan las consignas escritas por unos pocos, que son los que piensan por todos ellos.

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