Probablemente no se les ocurran muchas cosas que atenten contra la propiedad privada y las normas del comercio internacional en mayor medida que robar “a ley armada” una empresa con un propietario legítimo. Amparándose en el hooliganismo de una sociedad decadente que va camino de reeditar abismos no muy lejanos, la viuda de negro dejó que la cámpora campara a sus anchas mientras Máximo el mínimo tiraba de los hilos de la marioneta Kicillof.
Mas los perros no molestan hasta que ladran y los necios hasta que hablan, decía Bernard Shaw. Y los necios de Casa Rosada no han tardado en ladrar entonando en sí menor, que es como empiezan las cantinelas que quieren sonar a pena. Haciendo pucheros, el elenco de neo-peronistas se ha dirigido a la Unión Europea pidiendo explicaciones acerca de la prohibición de vender sus biocombustibles en España. ¿Mande? ¿Pidiendo explicaciones desde Argentina, dice usted? Efectivamente, por el mundo se ha debido de correr la voz de que, además, ponemos la cama.
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